El liderazgo trasnochado

tribuna económica

Donald Trump / Archivo

Sevilla, 08 de enero 2026 - 06:25

Existe un episodio bien conocido sobre la sabiduría de las masas. En una feria de pueblo, todos los asistentes hicieron una estimación del peso de un buey. Los valores en torno a la mediana de las respuestas, el que deja a un lado y otro una misma cantidad de estimaciones, fueron los más precisos, incluso más aproximados que los expertos en el tema. Hay otros experimentos con resultados similares que llevan a la conclusión de que si para tomar una decisión compleja se utiliza toda la información existente en el grupo, el resultado será mejor que si se utiliza solo la de los expertos. Forzando la interpretación, cabría deducir que cuanto más concentrada esté en unos pocos individuos la capacidad de decidir sobre cuestiones que afectan a muchos, mayor será la probabilidad de decisiones erróneas o ajenas al interés de la mayoría.

Reconozcamos que se trata de un razonamiento discutible, pero también con un cierto parecido con la lógica del mercado. Si las condiciones de intercambio se deciden con la participación de todos, es decir, en competencia, el resultado será más eficiente que si alguno de los agentes tiene poder de mercado, es decir, capacidad para imponer sus condiciones al resto. El análisis económico establece que, salvo excepciones, las prácticas restrictivas de la competencia perjudican el interés general, lo que justifica la existencia de leyes que regulan los monopolios y oligopolios naturales y reprimen el abuso de posición dominante por quienes tienen poder de mercado.

El argumento lleva a cuestionar la utilidad de los liderazgos, sobre todo cuando se ejercen de manera autoritaria y sobre la base de una concepción jerárquica del poder. En la actualidad las organizaciones adaptan sus estructuras a fórmulas cada vez más alejadas de las viejas relaciones de jerarquía, en las que el poder se ajustaba a una cadena de mando. La disciplina como requisito para el funcionamiento de organizaciones complejas cede terreno frente a la cooperación y la flexibilidad en entornos creativos de participación e innovación.

Las empresas lo entienden como una forma ágil de adaptación a un entorno competitivo más exigente a nivel global, pero sobre todo más dinámico y cambiante. Trasladado el razonamiento a la pretensión de levantar un nuevo orden internacional basado en liderazgos autoritarios y el proteccionismo y en el abandono de la ética de las relaciones, el pronóstico ha de ser la indignidad o el desastre.

O ambas cosas.

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