Sigue la pausa

Tribuna económica

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. / EFE

19 de diciembre 2025 - 06:00

La nueva reunión del Banco Central Europeo ha confirmado lo que los mercados y los analistas venían descontando desde hace semanas. No ha habido sorpresas. El BCE ha optado por mantener los tipos de interés en el 2% por cuarta vez consecutiva, reforzando la idea de que la política monetaria ha entrado en una fase de pausa prolongada. En un contexto de elevada incertidumbre, la institución ha preferido no mover ficha y afianzar una estrategia de espera que, por ahora, parece plenamente alineada con la evolución reciente de la economía de la zona euro.

Las declaraciones previas de Christine Lagarde y de Isabel Schnabel ya anticipaban este desenlace. La presidenta del BCE había insistido reiteradamente en que el organismo se siente “muy cómodo” con el nivel actual de los tipos, subrayando que la política monetaria se encuentra en una posición adecuada. Por su parte, Schnabel, una de las voces más firmes del ala dura del Consejo de Gobierno, dio por concluido el ciclo de recortes y llegó a sugerir que el próximo movimiento podría ser incluso una subida, aunque no inminente.

Las razones para esta inmovilidad son fundamentalmente macroeconómicas. Por un lado, el crecimiento ha mostrado mayor resiliencia de lo esperado. Las nuevas proyecciones apuntan a crecimiento del PIB del 1,4% en 2025, frente al 1,2% anterior, y un 1,2% en 2026 (antes 1%). Para 2027 calculan un 1,4%, por encima del 1,3% precedente. Por otro, aunque la inflación continúa mostrando rigideces, apoyada en un mercado laboral todavía tensionado, las expectativas a largo plazo permanecen bien ancladas: la inflación no va a dar sustos. Los menores precios de la energía y la llegada de productos chinos más baratos actuarán como fuerzas desinflacionistas, pero el equilibrio entre riesgos sigue siendo amplio, lo que desaconseja ajustes prematuros de la política monetaria.

De cara al próximo año, el rumbo del BCE dependerá de varios factores clave. El impacto real del estímulo fiscal alemán, la evolución del euro —que ya se ha apreciado con fuerza este año— y el efecto neto de los aranceles estadounidenses creemos que serán determinantes para la evolución del crecimiento de la eurozona. Una inflación más baja de lo previsto podría reabrir la puerta a una última bajada de tipos en el próximo año, mientras que una economía más dinámica podría empujar al BCE a contemplar subidas. Por ahora, la institución seguirá fiel a su enfoque de “reunión por reunión”, guardando la bala y evitando hipercalibrar su política en un entorno donde la prudencia sigue siendo la mejor estrategia.

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