tribuna económica
Carmen Pérez
España y la falsa normalidad económica
Dovetail, empresa de origen australiano especializada en la reconversión de aeronaves convencionales mediante sistemas de propulsión eléctricos, ha elegido el nuevo ‘hub’ aeronáutico de Jerez como emplazamiento de su planta de fabricación, donde prevé crear hasta 100 empleos en una fase inicial. Isidoro Ruiz, su director de Operaciones, ha confirmado a este periódico que la Junta de Andalucía ha adjudicado de forma provisional una ayuda algo por encima de los dos millones de euros para la instalación de Dovetail en este espacio, “y, obviamente –añade-- este ha sido un elemento fundamental para que la empresa haya tomado la decisión de instalarse en Andalucía”. La firma tendrá, además, oficinas en Sevilla.
Ruiz resalta que la comunidad autónoma -a través de Andalucía Trade, dependiente de la Consejería de Economía, y de la Consejería de Industria- ha apostado “de forma proactiva” por este proyecto y eso ha sido clave frente al interés de otros territorios de España e incluso de fuera del país. “Sus responsables lo ven como un proyecto estratégico, no solo en lo que es la aeronáutica en sí, sino también para el futuro de la aviación sostenible”, señala.
También Andalucía, y en concreto, el aeródromo de Trebujena, es el lugar que tiene más posibilidades de ser el escenario del primer vuelo, aunque es algo que no está decidido al 100%, según afirma Isidoro Ruiz. Ese vuelo tendría lugar a finales de 2026 y realizaría con un CS-23 Cessna Caravan, una aeronave que no supera los 20 pasajeros y en la que se incorporará una planta de potencia eléctrica, que integra el motor, las baterías y la electrónica de potencia.
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La empresa -que ahora mismo cuenta con doce empleados en España y 25 en total- trabaja en el Centro de Innovación Universitario de Andalucía, Alentejo y Algarve de la Universidad de Sevilla para tener lista esa planta de potencia eléctrica. “Lo que estamos haciendo es integrar todos los sistemas dentro de un avión de este tipo anclado al suelo en el que vamos validando la tecnología y que vamos usando como banco de ensayos”, dice el responsable de Operaciones de Dovetail, quien añade que este proyecto ha sido subvencionado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) en consorcio con Aciturri e ITP Aero.
El objetivo de este banco de ensayos es poder “validar en tierra la tecnología y que tenga madurez suficiente” para que el regulador, en este caso la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), le de a Dovetail el permiso de vuelo, aunque sea de modo experimental.
En una siguiente fase será la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) la que otorgará las certificaciones de la conversión de aviones convencionales a eléctricos y comercializarlos. “El proceso de certificación requerirá un número de horas de vuelo importante, además de un trabajo de documentación significativo sobre los sistemas que estamos desarrollando”.
Este proceso –que no puede ser rápido por una evidente cuestión de seguridad-- hace que los plazos para que esté la fábrica en marcha no sean cortos. Después del primer vuelo, a finales de 2026, Dovetail prevé que a finales de 2027 o principios de 2028 ya pueda tener la certificación de la agencia europea y que a finales de este último año comience la fase de comercialización.
Dovetail es una empresa creada por Sydney Seaplanes -el mayor operador de hidroaviones australiana-, y aeronáutico español David Doral, y que está participada también por Volotea, Air Nostrum y otra aerolínea de Australia, Rex Airlines. Ahora mismo, está en conversaciones para la entrada de un socio industrial español. En un principio, estaba Aciturri en el proyecto, pero finalmente su inversión no se ha materializado, según indica Ruiz.
Hasta ahora, la empresa ha captado 9,5 millones de dólares para el proyecto, procedentes de Australia y España. Seis han sido aportados por entidades públicas y 3,5 por privadas. “Nuestro objetivo es captar cinco millones de dólares más de aquí a mitad de año, lo que nos permitiría seguir con el desarrollo para nuestro primer vuelo y lanzar la campaña de certificación del producto”. El siguiente paso sería, probablemente el año que viene, una ronda serie A de quince millones de dólares para escalar el negocio y financiar la construcción de la fábrica.
El negocio principal de Dovetail será el de la conversión de motores de aviones de combustión en eléctricos (se comenzaría con los CS-23 Cessna Caravan mencionados) lo que en un principio permitirá una autonomía en vuelo de una media hora, suficiente para trayectos cortos –por ejemplo, entre islas--, para trayectos turísticos o para actividades de paracaidismo. En una segunda fase se incorporarán turbogeneradores, algo que “permitirá generar electricidad en vuelo” y que ampliará los recorridos a hora y media, lo que incluiría también itinerarios regionales. A medio y largo plazo podrían integrarse pilas de hidrógeno, aunque es lo que más puede tardar al estar menos desarrollado desde el punto de vista regulatorio.
Como complemento a la línea de negocio principal Dovetail también prevé vender la batería -hecha con I+D propia y para la que se trabaja en la patente- a terceros para que sean ellos los que procedan a la conversión, incluso en los casos . “Tenemos ya unas diez peticiones de oferta y nuestro objetivo es vender los primeros prototipos este mismo año, en 2026”, afirma Isidoro Ruiz.
Dovetail prevé una facturación de unos 400 millones de euros anuales en la próxima década con el desarrollo de su proyecto, con fábrica en España y también en Australia.
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