Fabrienvaf Nuca culmina su transformación y adopta oficialmente el nombre de su marca estrella: El Milagrito

La compañía pasa a denominarse El Milagrito Industrias Químicas S.L., en un movimiento que refuerza su identidad y consolida su apuesta por la sostenibilidad y el crecimiento productivo

El Milagrito triplica su capacidad de producción con una nueva línea de envasado

Productos de El Milagrito. / M. G.

Fabrienvaf Nuca ya es historia. La empresa ha culminado oficialmente su proceso de transformación para adoptar el nombre con el que el mercado la bautizó hace casi un cuarto de siglo: El Milagrito Industrias Químicas S.L. Un cambio que, más allá de lo administrativo, simboliza la consolidación de una identidad construida de la mano de los consumidores.

Según explica la directora ejecutiva, María Castro Molera, el paso “representa el reconocimiento a una historia construida junto a los consumidores, quienes comenzaron a referirse espontáneamente a nuestro producto como ‘El Milagrito’ tras comprobar la eficacia de nuestra fórmula”. Para la compañía, asumir oficialmente esa denominación supone convertir en identidad jurídica el apodo popular que miles de clientes adoptaron de forma natural.

Desde el punto de vista operativo, la transición apenas implica modificaciones estructurales: la empresa mantiene su CIF y su organización interna. Sin embargo, en el plano estratégico y simbólico, el movimiento refuerza la coherencia entre la marca con la que el mercado identifica el producto y la razón social bajo la que opera la compañía.

Nueva imagen con ADN propio

El cambio de denominación ha venido acompañado de una evolución en la identidad visual. El nuevo logotipo pone el acento en dos elementos que la empresa considera parte esencial de su ADN: la dimensión humana y el compromiso medioambiental. El corazón simboliza una empresa “con alma”, mientras que la hoja verde refuerza su apuesta por la sostenibilidad.

No es una declaración simbólica. La firma cuenta con reconocimientos como el certificado ISO 14001 de gestión ambiental, el EMAS, el ISO 9001 de gestión de calidad, el Sello Oro EcoVadis, el distintivo “Proveedores Sostenibles” y la inscripción en el Registro de Huella de Carbono, acreditaciones que renueva anualmente.

El Milagrito es un homenaje a todos nuestros clientes. Ellos han hecho realidad este sueño”, subraya Castro Molera, quien reivindica la cercanía y el acento andaluz como parte del carácter diferencial de la marca.

Foto de familia encabezada por la directora ejecutiva de El Milagrito, María Castro Molera. / M. G.

Expansión internacional desde Florida

La nueva etapa corporativa coincide con un ambicioso plan de crecimiento exterior. Este verano la compañía dio el salto a Estados Unidos con el envío de 15.000 unidades de sus icónicas botellas rosas con destino a Miami (Florida), ciudad que actúa como puerta de entrada al mercado norteamericano.

Desde allí, el producto se distribuirá inicialmente en 302 puntos de venta del área de influencia de Florida, en tres formatos: spray de 750 mililitros, push pull de un litro y garrafa de cinco litros. Las etiquetas han sido adaptadas al sistema métrico anglosajón y traducidas al inglés para facilitar su comercialización y destacar las propiedades diferenciadoras del desengrasante.

Para respaldar esta expansión, la empresa ha invertido más de un millón de euros en una nueva línea de envasado que ya funciona a pleno rendimiento. Esta infraestructura permite triplicar la producción del formato spray, pasando de 1.800 a 4.500 unidades por hora. El director comercial, Javier Castro, destaca que la nueva tecnología ofrece capacidad suficiente para afrontar el crecimiento nacional e internacional “sin miedo a no poder asumir el volumen de ventas”.

Ventas al alza pese al ajuste del beneficio

El impulso comercial también se refleja en las cifras. Según las cuentas depositadas en octubre en el Registro Mercantil y recopiladas a través de Insight View, herramienta de información mercantil de Iberinform, la compañía cerró 2024 con un incremento de ventas del 17,2%, hasta alcanzar los 6,98 millones de euros. No obstante, el resultado neto experimentó un descenso interanual del 39,3%, situándose en 353.512 euros, en un ejercicio marcado por inversiones estratégicas y el refuerzo de su capacidad productiva.

Con el inicio de 2026, El Milagrito abre una etapa de consolidación que mantiene intactos los valores que han definido su trayectoria: cercanía, escucha activa y compromiso con la calidad. “No es solo una marca. Es una familia. Un proyecto que nació desde la humildad y el esfuerzo”, concluye su directora ejecutiva, convencida de que el cambio de nombre no es un punto final, sino el comienzo de una nueva fase de crecimiento.

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