Navantia Puerto Real recupera el negocio de construcción de buques como actividad principal frente a Seanergies
Desde el comité de empresa consideran “una buena noticia” esta medida dentro de un contexto en el que hay un aumento de la demanda del mercado de buques militares tanto nacional como internacional
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El astillero de Navantia Puerto Real recuperará el negocio de construcción naval como actividad principal y dejará de depender de la división de energías verdes Seanergies. Se volverá de esta forma a la función tradicional en las instalaciones de Matagorda, como ha reivindicado la representación sindical en numerosas ocasiones. "Es una buena noticia para el astillero", destaca el presidente del comité de empresa puertorrealeño, Arturo Martínez. Este cambio organizado todavía no es oficial.
La vinculación con la construcción eólica offshore no ha conseguido cuajar entre los trabajadores de la empresa pública naval en Puerto Real, que cuestionaban la estrategia de la dirección por esta apuesta frente los beneficios que reporta la construcción de buques. No puede competir ni en carga de trabajo, ni en valor añadido, ni en tecnología, ni en posibilidades de empleo con la producción de buques, decían los líderes sindicales. Había supuesto, según la denuncia del comité de empresa, una merma considerable en el número de trabajadores de plantilla, de un millar a medio, con una pérdida de efectivos de gremios –soldadores, herreros, caldereros–. "Dejar de lado la construcción naval implica reducir la logística, la preparación necesaria de los talleres y perder personal especializado, y eso a su vez va a afectar a la formación, que desaparecerá, con las consecuencias futuras que pueda conllevar para el sector de la construcción naval", advertía su responsable.
Hace un año, los responsables sindicales defendían la vuelta a la fabricación de gaseros, dada la experiencia en la materia de la factoría, las necesidades del mercado y el potencial de las instalaciones. Hay que recordar que este centro de trabajo cuenta con un dique de 500 metros eslora y 100 de manga, perfecto para embarcaciones de grandes dimensiones, y con en torno a un millón de metros cuadrados. También reivindicaban una línea de negocio específica para el astillero a partir de un producto militar, como es el caso de Ferrol con las fragatas (las F-110) para la Armada española o de San Fernando con las corbetas para Arabia Saudí.
Estas reclamaciones se trasladaron a ayuntamientos, partidos políticos, la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, otras administraciones, distintas entidades, medios de comunicación e incluso a la comisión de industria del Congreso de los Diputados, cuyos integrantes –además de otros diputados– visitaron las instalaciones (también las dependencias de Navantia en Cádiz y San Fernando) en abril.
El comité exponían una alternativa para compaginar los distintos usos: dividir el astillero de Puerto Real en zona eólica y un área de construcción naval, lo que implicaba recuperar la zona norte que estaba en desuso, para evitar que los acuerdos de reserva de capacidad destinados a la construcción de estructuras para la eólica marina hipotecaran el dique e impidieran la construcción naval.
Una respuesta al mercado
El planteamiento ahora de la compañía de que el astillero puertorrealeño vuelva a depender de la unidad de negocio de construcción naval y se desvincule organizativamente de Seanergies se considera por parte del comité como un éxito propio. “Es por lo que luchábamos”, señala Arturo Martínez. “Se da este paso porque nos hemos puesto bastante firmes con esto. Ha habido una negociación”, destaca. Se trata, incide, de un cambio organizativo, y no del fin de las construcciones offshore en la Bahía. “No significa que lo desmantelen, sería una barbaridad”, aclara el responsable sindical, consciente de que la actividad de Seanergies sigue considerándose estratégica para la empresa pública, y de que esta medida se bajara dentro del contexto actual.
Desde el comité defienden el aprovechamiento de las capacidades industriales del astillero en este momento, en el que hay un aumento de la demanda de construcción naval, en concreto militar. El mercado exige tomar posiciones, y dar prioridad a la construcción naval en Puerto Real es la respuesta. En estas dependencias de la Bahía de Cádiz se fabricarán bloques para los FSS, los buques logísticos para suministrar provisiones sólidas y municiones a la Royal Navy de Reino Unido. Se trata de un encargo al consorcio Team Resolute, del que la compañía forma parte a través de su filial Navantia UK junto a BTM y Harland & Wolff. Los problemas económicos de esta última llevaron a principios de año a Navantia para cumplir con este compromiso, el mayor contrato de exportación de la historia de la compañía, a adquirir sus operaciones y con ello cuatro astilleros en tierras británicas, dado que en dos de ellos se construirán partes de los mencionados buques y se ensamblarán.
A esa carga de trabajo internacional hay que sumar la nacional, como el Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS) que ya se ejecuta. No hay que olvidar las previsiones de la Armada, el Plan Armada 2050, para remodelar su flota; el plan industrial de defensa del Gobierno central y el aumento del gasto en defensa hasta el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) comprometido con la OTAN.
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