Un inciso
Carlos Navarro Antolín
El sueño de la prosperidad
Los resultados de Tesla en 2025 evidencian una transformación profunda en su modelo de negocio: de ser una compañía centrada en el hardware automovilístico a convertirse en lo que ellos mismos definen como "una empresa de inteligencia artificial física".
Las cifras muestran claroscuros: mientras las ventas de automóviles caen, la división de almacenamiento energético alcanza récords históricos y la compañía acelera su apuesta por los robotaxis y la robótica humanoide. Esta estrategia se ha confirmado este miércoles con el anuncio de Elon Musk de que Tesla dejará de fabricar los Model S y Model X en la primera mitad de 2026 para dedicar la planta de Fremont a la producción de robots Optimus.
Tesla entregó 1.636.129 vehículos en 2025, un 9% menos que en 2024, lo que supone el primer descenso interanual en entregas desde que la compañía comenzó su expansión global. En el cuarto trimestre, las entregas cayeron un 16% respecto al mismo periodo del año anterior, situándose en 418.227 unidades. Los modelos más afectados fueron precisamente el Model S y el Model X (categorizados como "otros modelos" en los resultados financieros), cuyas entregas se desplomaron un 40% en el año completo.
Ahora se conoce el destino de estos dos vehículos, que fueron los primeros modelos premium de Tesla. Durante la teleconferencia con analistas celebrada este miércoles, Musk explicó que "es el momento de poner punto final a los programas de Model S y Model X de forma honorable. Porque estamos moviéndonos hacia un futuro basado en la autonomía". La decisión implica reconvertir completamente la planta de Fremont, en California, donde actualmente se fabrican estos modelos, para destinarla a la producción del robot humanoide Optimus.
Los ingresos totales por ventas de automóviles alcanzaron los 69.526 millones de dólares en 2025, un 10% menos que en 2024. Sin embargo, hay un dato que matiza esta caída: el margen bruto del sector automovilístico excluyendo los créditos regulatorios (subvenciones que recibe Tesla por vender vehículos de cero emisiones) se mantuvo estable en el 15,4%, el mismo porcentaje que en 2024. En el cuarto trimestre, este margen incluso mejoró hasta el 17,9%, lo que sugiere que Tesla está consiguiendo reducir costes de producción pese a vender menos coches.
El inventario de vehículos de Tesla al cierre del año suponía 15 días de ventas, frente a los 13 días de 2024. Esto indica que la compañía está produciendo ligeramente más rápido de lo que vende, aunque la cifra sigue siendo baja en comparación con los estándares tradicionales de la industria automotriz.
Si hay una división que brilló en 2025 fue la de generación y almacenamiento de energía. Tesla desplegó 46,7 gigavatios-hora (GWh) de capacidad de almacenamiento, un incremento del 49% respecto a 2024. Solo en el cuarto trimestre, la compañía instaló 14,2 GWh, estableciendo un nuevo récord trimestral.
Esta división generó ingresos por 12.771 millones de dólares en el año, un 27% más que en 2024, y alcanzó un beneficio bruto de 1.100 millones de dólares en el cuarto trimestre, marcando el quinto trimestre consecutivo de récord. El margen bruto de esta unidad de negocio superó con creces al del sector automovilístico, consolidándose como una fuente de rentabilidad cada vez más relevante.
Tesla planea comenzar la producción del Megapack 3 y el Megablock en su nueva Megafábrica de Houston durante 2026. El Megapack es su sistema de almacenamiento energético a gran escala, diseñado para que empresas eléctricas y grandes consumidores almacenen energía renovable.
La red global de Powerwall de Tesla (baterías domésticas) participó en más de 89.000 eventos de central eléctrica virtual durante 2025, permitiendo a más de un millón de unidades instaladas devolver energía a la red en momentos de alta demanda. Según la compañía, esto permitió a los propietarios ahorrar más de 1.000 millones de dólares en facturas eléctricas.
Los beneficios netos de Tesla según los criterios contables GAAP cayeron un 46% en 2025, situándose en 3.794 millones de dólares. Los ingresos operativos descendieron un 38%, hasta los 4.355 millones. El margen operativo se contrajo desde el 7,2% de 2024 hasta el 4,6% en 2025.
Esta caída en la rentabilidad se explica principalmente por dos factores: el aumento del 23% en los gastos operativos, que alcanzaron los 12.739 millones de dólares, y la menor absorción de costes fijos debido a la reducción en la producción de ciertos modelos. Tesla señala que estos gastos adicionales están relacionados con proyectos de investigación y desarrollo en inteligencia artificial y otras tecnologías.
Sin embargo, la cifra de beneficio ajustada (non-GAAP, que excluye compensaciones basadas en acciones y ganancias o pérdidas en activos digitales) muestra un panorama algo mejor: 5.858 millones de dólares de beneficio neto, un descenso del 26%.
Pese a la caída en beneficios, Tesla cerró 2025 con una posición de caja robusta. La compañía disponía de 44.059 millones de dólares en efectivo, equivalentes de efectivo e inversiones, un 21% más que al cierre de 2024. El flujo de caja operativo alcanzó los 14.747 millones de dólares, prácticamente igual que en 2024.
El flujo de caja libre (efectivo generado por operaciones menos inversiones en capital) fue de 6.220 millones de dólares, un 74% superior al del año anterior. Este dato es especialmente relevante porque Tesla redujo sus inversiones en activos fijos un 25%, hasta 8.527 millones de dólares, lo que sugiere que la compañía está optimizando sus inversiones y aprovechando mejor su capacidad instalada.
Uno de los aspectos destacados del informe es el progreso del servicio de robotaxis de Tesla. La compañía comenzó a probar vehículos sin conductor en Austin en diciembre de 2025 y, en enero de 2026, empezó a retirar el supervisor de seguridad de algunos viajes de clientes de forma limitada.
Durante 2025, los robotaxis de Tesla acumularon cerca de 700.000 millas de servicio pagado. La compañía planea expandir este servicio a Dallas, Houston, Phoenix, Miami, Orlando, Tampa y Las Vegas durante la primera mitad de 2026. Actualmente, el servicio en el Área de la Bahía de San Francisco todavía requiere un conductor de seguridad, mientras que Austin es el único mercado donde algunos viajes ya operan sin supervisión humana.
Las suscripciones activas al sistema FSD (Full Self-Driving Supervised), el software de asistencia avanzada a la conducción de Tesla, alcanzaron 1,1 millones a cierre de 2025, un incremento del 38% respecto a 2024. A partir de este trimestre, Tesla eliminará la opción de pago único por este sistema, ofreciendo únicamente suscripciones mensuales. La flota global de Tesla acumuló 7.600 millones de millas conducidas con el sistema FSD activado, lo que equivale a más de 500 años de conducción continua por día a una velocidad media de 30 millas por hora. Estos datos alimentan los modelos de inteligencia artificial que mejoran continuamente el sistema.
Tesla reveló que planea presentar la tercera generación de Optimus, su robot humanoide, en el primer trimestre de 2026. Esta versión incluirá importantes mejoras respecto a la versión 2.5, incluyendo un nuevo diseño de manos, y será la primera diseñada específicamente para producción en masa.
La decisión de convertir la planta de Fremont en una fábrica de robots subraya la apuesta radical de Tesla por la robótica. La compañía está instalando la primera línea de producción de Optimus, con inicio de fabricación previsto antes de que termine 2026. El plan es ambicioso: Tesla aspira a alcanzar una capacidad de producción de un millón de robots al año.
Según el informe financiero, Optimus seguirá el mismo enfoque de integración vertical que Tesla aplicó a los vehículos eléctricos y el almacenamiento energético, desarrollando internamente desde los chips de inteligencia artificial hasta los componentes mecánicos. La reconversión de Fremont, una planta con infraestructura madura y personal experimentado, podría acelerar significativamente esta producción.
Tesla está expandiendo agresivamente su capacidad de computación para entrenar modelos de inteligencia artificial. La compañía construye actualmente Cortex 2 en su Gigafábrica de Texas, y planea más que duplicar su capacidad de computación in situ (en términos de GPU H100 equivalentes) durante la primera mitad de 2026. El gráfico del informe muestra que Tesla planea pasar de aproximadamente 100.000 GPU H100 equivalentes a más de 250.000 en el futuro próximo.
En el frente de baterías, Tesla comenzó la producción piloto en su refinería de litio en Texas, la primera refinería de espodumena a hidróxido de litio en América del Norte. La compañía también está produciendo paquetes de baterías para ciertos Model Y utilizando sus celdas 4680 fabricadas internamente, lo que le da mayor flexibilidad ante las complejidades de la cadena de suministro global y los riesgos arancelarios.
Tesla añadió 3.800 nuevos conectores de carga Supercharger durante el cuarto trimestre, cerrando 2025 con 8.182 estaciones y 77.682 conectores en todo el mundo, un incremento del 19% respecto al año anterior. La compañía también planea desplegar una red de Megachargers (cargadores de alta potencia para el Tesla Semi) con sitios previstos para 2026.
Un movimiento corporativo destacado: en enero de 2026, Tesla acordó invertir aproximadamente 2.000 millones de dólares en xAI, la compañía de inteligencia artificial fundada por Elon Musk. Esta inversión forma parte de una ronda de financiación más amplia de xAI y está sujeta a aprobaciones regulatorias.
Además de la inversión, ambas compañías firmaron un acuerdo marco para evaluar posibles colaboraciones en inteligencia artificial, lo que según Tesla "mejorará su capacidad para desarrollar y desplegar productos y servicios de IA en el mundo físico a escala".
De cara a 2026, Tesla planea poner en marcha seis nuevas líneas de producción que abarcan vehículos, robots, almacenamiento energético y fabricación de baterías. Entre los lanzamientos más esperados están el Cybercab (el robotaxi dedicado sin volante ni pedales), el Tesla Semi y el nuevo Roadster.
La compañía también comenzará la producción del Megapack 3 en Houston y, ahora confirmado, de Optimus en la reconvertida planta de Fremont.
Tesla reconoce que tendrá que hacer frente a desafíos relacionados con la demanda agregada de sus productos, la preparación de la cadena de suministro y las decisiones de asignación entre venta a clientes o uso en su propia flota operada. La compañía anticipa que, con el tiempo, sus beneficios derivados del hardware se verán acompañados por una aceleración de los beneficios basados en inteligencia artificial, software y servicios de flota.
Varios detalles del informe merecen atención especial. En primer lugar, las entregas acumuladas de Tesla alcanzaron 8,9 millones de vehículos desde sus inicios, con un crecimiento del 22% en esta métrica durante 2025. La región Asia-Pacífico estableció un récord de entregas en el cuarto trimestre, lo que sugiere que mercados como China continúan siendo fundamentales para la compañía.
El margen bruto total de Tesla en el cuarto trimestre alcanzó el 20,1%, el nivel más alto desde hace varios trimestres, impulsado principalmente por el excelente desempeño de la división de almacenamiento energético. Esto contrasta con el 16,3% del primer trimestre de 2025.
Los ingresos por créditos regulatorios, aunque menores que en años anteriores, todavía representaron 542 millones de dólares en el cuarto trimestre y 1.993 millones en todo el año. Estos créditos son beneficios prácticamente puros que Tesla vende a otros fabricantes que no cumplen con las regulaciones de emisiones.
La compañía también reveló que en Corea del Sur, donde lanzó el FSD (Supervised) recientemente, los clientes condujeron más de un millón de kilómetros con el software en solo un mes, lo que demuestra la rápida adopción cuando el producto está disponible.
Finalmente, Tesla está desarrollando sus chips de inferencia de IA de quinta y sexta generación (AI5 y AI6) con planes de producción para 2027 y 2028 respectivamente. El AI5 promete una mejora de rendimiento de 50 veces respecto al chip actual AI4, gracias a 10 veces más capacidad de cálculo bruto y 9 veces más capacidad de memoria.
Tesla cerró 2025 navegando una transición compleja y la decisión de discontinuar el Model S y Model X marca un punto de inflexión: la compañía está dispuesta a sacrificar sus modelos premium originales, que representaron la consolidación de la marca en el segmento de lujo, para apostar por un futuro centrado en la autonomía y la robótica.
Mientras su negocio tradicional de venta de automóviles muestra debilidad, Tesla está invirtiendo fuertemente en tecnologías futuras como robotaxis, robots humanoides y almacenamiento energético. Los próximos trimestres serán cruciales para determinar si esta estrategia de transformación radical rinde los frutos esperados o si la compañía ha ido demasiado rápido en su pivote hacia la inteligencia artificial física.
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