El sueño de la prosperidad

Volvemos a los datos del paro de 2008, pero no podemos comprarnos aquellos adosados de ensueño

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El ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo. / M. G.

29 de enero 2026 - 04:00

Hemos vuelto a las cifras de desempleo de los años del cuerno de la abundancia, aquel período que acabó en 2008 cuando estalló la burbuja inmobiliaria que nos hizo soñar con promociones de pisos de nombres sugerentes, vacaciones imposibles, segundas viviendas y terceros automóviles... "Usted merece darle lo mejor a su familia". "Si quiere, está en su mano". "No se prive del momento". Esta semana debemos estar oficialmente felices porque el paro en España queda por debajo del 10 por ciento por primera vez en 17 años. Esto quiere decir que hay menos de dos millones y medio de desempleados. ¡Y recordar que Felipe González daba todo por arreglado con 800.000 puestos de trabajo en 1982! ¿Se acuerdan?

Por supuesto que los datos del paro han mejorado, pero no todo es reluciente. Primero, porque de los números no se deduce la anhelada prosperidad. Todo indica que nos conformamos menos. La cultura del ir tirando. La prueba es que el informe oficial de Cáritas pone las cosas en su sitio. Y segundo, porque España sigue a la cola en el empleo joven en Europa. Tenemos el doble de parados jóvenes que la media europea. Tal vez siga vigente aquella teoría por la que España mantenía el orden público y la paz social pese a sufrir en tiempos tasas de desempleo por encima del 20 por ciento. Y se mantenía gracias al apoyo de la familia, las pensiones de unos mayores que, por fortuna, cada viven más y... la economía sumergida.

El caso es que el Gobierno celebra los datos. Ya vendrá el agua fría de los informes ajustados a la realidad. Hoy no hay ya adosados de ensueño que comprar. Los sueldos no llegan, los bancos dan un máximo del 80 por ciento del préstamo necesario y el turismo lastra las opciones de vivienda. Pero seamos positivos, los números son buenos. Con números así se duerme mejor. Las culturas más inteligentes han dado una gran importancia a los números. ¿La prosperidad? Eso es otra cosa. Que salgan los motivadores y nos animen. Todo está en la mente. Y en los números.

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