Naturgy lleva su beneficio a un récord de 2.023 millones en 2025, un 6,4% más

La energética blinda el liderazgo de Francisco Reynés, que presidirá una nueva comisión de visión estratégica

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Francisco Reynés, presidente de Naturgy.
Francisco Reynés, presidente de Naturgy.

Naturgy consolida en 2025 el mejor resultado financiero de su historia. El beneficio neto ascendió a 2.023 millones, un 6,4% más que en 2024, impulsado por la aportación del negocio liberalizado, la estabilidad de las actividades reguladas en España y un efecto extraordinario derivado de la recuperación del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos asumido entre 2014 y 2018, según los resultados financieros remitidos en una información privilegiada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Con esta ganancia supera el récord que tuvo en 2023, cuando el beneficio fue de 1.986 millones.

El Ebitda se mantuvo en 5.334 millones, prácticamente igual al del ejercicio anterior, lo que evidencia la fortaleza operativa del grupo en un contexto marcado por precios energéticos elevados, tensiones geopolíticas y una evolución de divisas desfavorable en algunos mercados. Naturgy sostiene que este resultado se apoya en una cartera diversificada, unida a una gestión del riesgo que cubre la mayor parte de su exposición en aprovisionamientos y mercados internacionales.

La compañía cerró el ejercicio con 9.917 millones en liquidez, entre efectivo y líneas de crédito sin disponer, reafirmando un margen financiero amplio incluso después de ejecutar operaciones societarias de gran tamaño. La recompra de autocartera por 2.332 millones y su posterior recolocación mediante colocaciones aceleradas y una venta bilateral no alteraron significativamente la estructura del balance: la deuda neta ascendió a 12.317 millones, apenas un 1% más que en 2024, lo que mantiene el ratio deuda neta/Ebitda en 2,3 veces. La política de remuneración avanzó con la fijación de un dividendo total de 1,77 euros por acción con cargo a 2025.

El negocio liberalizado impulsa la mejora del resultado

El área liberalizada fue decisiva para llevar las cuentas a máximos históricos. La generación térmica en España registró un salto sustancial, con un Ebitda de 563 millones frente a los 279 millones de 2024. Este incremento responde a un aumento notable de la demanda en los mercados de ajuste, reflejo del papel estructural de los ciclos combinados como soporte del sistema eléctrico ante la mayor penetración de renovables intermitentes. A este avance se sumó un impacto extraordinario de 146 millones derivado de la citada recuperación del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. La compañía destaca que la fiabilidad y eficiencia de su parque térmico, operado desde un centro único de control, constituyen una ventaja competitiva clave.

Gestión de la energía elevó su contribución hasta 815 millones, apoyada en un aprovisionamiento de GNL diversificado y en la cobertura adelantada de los volúmenes procedentes de Estados Unidos. La estrategia permitió asegurar márgenes en un año de oscilaciones pronunciadas en los precios globales del gas, a lo que se sumó la eliminación de gravámenes fiscales que habían limitado el margen en ejercicios anteriores.

La actividad renovable también avanzó. Naturgy cerró el año con 8,1 gigavatios instalados, tras incorporar 766 megavatios nuevos gracias a proyectos en España, Estados Unidos y Australia. Sin embargo, la menor producción hidráulica y eólica en España, unida a una mayor carga fiscal, contuvo el efecto positivo de esta expansión. En Latinoamérica, la aportación renovable se mantuvo estable pero afectada por la depreciación de varias monedas.

La comercialización retrocedió hasta 535 millones de Ebitda —frente a 648 millones en 2024— por la ausencia del extraordinario ligado al bono social eléctrico del año anterior y por las pérdidas en la tarifa regulada de gas. Naturgy ha iniciado un proceso judicial para recuperar dichas pérdidas. Pese a ello, la compañía completó la migración de todos sus clientes en España a una plataforma digital propia, apoyada en inteligencia artificial y orientada a simplificar la oferta comercial y mejorar la eficiencia.

Las redes sostienen la estabilidad pese al impacto cambiario

El negocio regulado aportó un Ebitda de 2.710 millones, afectado por la depreciación de las divisas latinoamericanas y por la ausencia de la reversión de provisiones registrada en Chile en 2024. En España, la distribución eléctrica mostró una mejora significativa, apoyada en una base de activos remunerados más amplia y en el reconocimiento retroactivo de ingresos correspondientes a ejercicios previos. Gas España mantuvo resultados estables: la demanda residencial avanzó, aunque la remuneración anual regulada continuó descendiendo conforme al marco vigente.

Las operaciones internacionales mostraron comportamientos diversos. Argentina registró un Ebitda de 147 millones gracias a actualizaciones regulatorias de tarifa para el periodo 2025–2029 que compensaron, en parte, la depreciación del peso y la inflación de costes. México, Brasil y Chile sufrieron impactos cambiarios relevantes que redujeron la aportación de sus redes pese a las actualizaciones tarifarias. Panamá reflejó menor demanda y ajustes en tarifas, con un Opex condicionado por la implementación del plan de mejora de la calidad. Aun así, las redes conservaron su papel como columna vertebral de la estabilidad financiera del grupo, proporcionando flujos de caja predecibles que sostienen el conjunto de la estructura.

La estabilidad financiera se mantiene tras la recompra de autocartera

El ejercicio estuvo marcado por la recompra de 2.332 millones en autocartera, diseñada para restaurar el capital flotante y facilitar el regreso de Naturgy a los índices MSCI. Tras la ejecución de dos colocaciones aceleradas y una venta bilateral, la mayor parte de las acciones volvió al mercado. Aun así, la deuda neta apenas se movió, lo que confirma la robustez de la generación de caja: el flujo libre después de minoritarios ascendió a 2.242 millones, frente a los 1.418 millones del año anterior.

La compañía cerró el año con una posición de liquidez de 9.917 millones y un coste medio de la deuda del 3,9%, inferior al de 2024. Naturgy afronta 2026 con una guía que prevé un Ebitda superior a 5.300 millones y un beneficio cercano a 1.900 millones, apoyada en un modelo integrado que combina activos regulados, generación flexible y una cartera de aprovisionamiento cada vez más diversificada.

Naturgy blinda el liderazgo de Reynés y activa una comisión para fijar la visión estratégica

La energética española Naturgy ha introducido dos movimientos clave en su estructura de gobierno que consolidan la continuidad de su proyecto corporativo. El Consejo de Administración acordó adelantar la renovación de Francisco Reynés como presidente ejecutivo hasta 2030, una extensión que supera el horizonte temporal del plan estratégico vigente y que refuerza el papel central de su figura en la dirección del grupo. La decisión, adoptada el 17 de febrero de 2026, asegura una estabilidad prolongada en la cúpula y evita escenarios de incertidumbre en plena transición energética.

La ampliación del mandato no se limita a un gesto de continuidad. Supone consolidar la autoridad ejecutiva de Reynés para gestionar un ciclo en el que Naturgy combina cambios regulatorios relevantes, una remodelación accionarial profunda y un debate estratégico creciente en torno al peso futuro del gas, la generación flexible y el desarrollo renovable. El movimiento, adelantado respecto al calendario habitual, preserva un liderazgo que ha acompañado la ejecución del ciclo 2018–2025 de transformación y que la compañía atribuye al reforzamiento de su credibilidad ante el mercado.

En paralelo, el Consejo aprobó la creación de una nueva Comisión de Visión Estratégica, presidida por el propio Reynés e integrada por representantes de todos los grupos del Consejo. La función de este órgano será coordinar los grandes ejes de futuro del grupo, desde la evolución de su cartera energética hasta la planificación del crecimiento en redes, generación flexible y renovables. La comisión nace como espacio de alineamiento entre accionistas de referencia, un aspecto especialmente relevante en un capital donde conviven Criteria Caixa, IFM, Rioja–CVC, GIP y Alba. La compañía subraya que esta estructura pretende reforzar la coherencia en la toma de decisiones estratégicas en un periodo de mercado muy incierto.

Ambas decisiones —la renovación anticipada del presidente ejecutivo y la creación de la nueva comisión— se producen en un contexto de reorganización del accionariado y de reajuste en la representación de los principales bloques dentro del Consejo. Pero, en su núcleo, constituyen un doble gesto: continuidad en el liderazgo y mayor institucionalización del debate estratégico, una combinación con la que Naturgy busca afianzar su posición en un entorno energético que exige decisiones rápidas, visión de largo plazo y un gobierno corporativo cohesionado.

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