La UE anuncia la aplicación provisional del acuerdo de libre comercio con Mercosur

Bruselas procederá a su puesta en marcha después de que haya sido ratificado por Argentina y Uruguay y a pesar de que falta la ratificación del Parlamento europeo: se prevé que pueda entrar ya en vigor en unos dos meses

Estas son las oportunidades y amenazas del acuerdo con Mercosur para Andalucía

Ursula Von der Leyen, durante su comparecencia para anunciar la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur
Ursula Von der Leyen, durante su comparecencia para anunciar la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur / Olivier Matthys / Efe

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este viernes que ha iniciado el proceso para la aplicación provisional del acuerdo de libre comercio negociado por Bruselas con los países de Mercosur, después de que Argentina y Uruguay hayan completado sus respectivos procesos de ratificación en las últimas horas. Bastaba que uno de los países de este entorno económico (Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay) avalaran el pacto para que Bruselas pudiera usar su facultad de ponerlo en marcha de inmediato.

La decisión se produce después de que el Parlamento Europeo elevará al Tribunal de Justicia de la Unión Europea el acuerdo al considerar dudosa su legalidad, lo que ha llevado a un retraso de su ratificación definitiva, ya que hay que esperar a la decisión del tribunal. Pese a ello, la UE lo ha activado provisionalmente para "ganar ventaja estratégica" en la geopolítica mundial y ante un mundo cada vez más competitivo, según argumenta.

Un acuerdo al que se opone el sector primario y que crea un mercado de 720 millones de consumidores

La activación del pacto supone, tras 26 años de negociaciones, la creación de un gigantesco mercado de 720 millones de consumidores, debido a la eliminación gradual de los aranceles para el 91% de las exportaciones de la UE a Mercosur y el 92% de las ventas de Mercosur a la UE. El pacto, sin embargo, cuenta con la oposición frontal de los productores del sector primario europeo y andaluz en particular, ya que consideran que conllevará la entrada sin control de productos como carne de vacuno y avícola, arroz, cítricos, lácteos o miel. Estos alimentos tendrán un cupo máximo de entrada con un arancel muy bajo, pero las organizaciones agrarias creen que sin una autoridad europea única de supervisión no habrá una vigilancia adecuada. En otros productos, como la aceituna de mesa, se contempla una eliminación gradual del arancel para un productor importante como Argentina mientras se mantienen para España las tasas, lo que supone una doble vara de medir.

También los ecologistas están en contra. Una coalición de 170 asociaciones - que incluye a grupos como Ecologistas en Acción, Amigas de la Tierra y Greenpeace, así como a la CGT y también organizaciones agrarias - afirmó en una carta enviada a Von der Leyen que "aplicar el acuerdo comercial ahora, sin la opinión del Tribunal y sin el consentimiento de los eurodiputados, pisotearía los procesos democráticos que existen".

España es favorable al acuerdo por las oportunidades que supone para las empresas españolas la cercanía cultural con los países de Mercosur, y la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, ha vuelto a refrendar esta postura tras una reunión en Sevilla precisamente con agriculturas. Incluso en el Ministerio de Agricultura se piensa que hay más oportunidades que amenazas en el ector agroalimentario, sobre todo para el aceite de oliva y el vino, a los que se les abre un mercado de 270 millones de consumidores. En el caso del aceite de oliva, los productores, sin embargo, son recelosos por la posibilidad de que países con tierras ilimitadas puedan plantar miles de olivos y competir en mejores condiciones laborales y con menos restricciones medioambientales, algo aplicable a todas las producciones en general.

De hecho, según comunican Asaja-Andalucía y COAG una auditoría publicada esta semana por la Dirección General de Salud de la Comisión Europea asegura que Brasil no ha garantizado plenamente que la carne de ovino hormonada procedente de animales tratados con estradiol 17β quede fuera del mercado comunitario. Esta incertidumbre sobre las garantías sanitarias y ambientales es una de los principales argumentos de las organizaciones agrarias. Su presidente, Ricardo Serra, asegura que no se opone al comercio internacional sino a "acuerdos desequilibrados que no garantizan reciprocidad real". El acuerdo UE-Mercosur prevé la entrada de hasta 99.000 toneladas anuales de carne de vacuno procedente de países como Brasil con aranceles fuertemente reducidos.

La entrada en vigor se producirá en unos dos meses

"Ya lo he dicho antes, cuando ellos estén listos, nosotros estaremos listos. Por lo tanto, durante las últimas semanas, he debatido este tema intensamente con los Estados miembros y con los miembros del Parlamento Europeo. Sobre esta base, la Comisión procederá ahora a la aplicación provisional", afirmó Von der Leyen en una declaración sin preguntas en la sede de la Comisión Europea. "Se trata de resiliencia, de crecimiento y de que Europa forje su propio futuro", ha dicho la jefa del Ejecutivo comunitario en una breve declaración sin preguntas en la sede de la institución en Bruselas, después de incidir en que el Consejo (los gobiernos de los 27) ya dieron luz verde en enero a Bruselas para proceder a la aplicación temporal cuando fuera posible.

La conservadora alemana ha recordado además que desde la firma del pacto dejó claro que la Unión "estaría lista cuando los países de Mercosur lo estuvieran" y que el ritmo de ratificaciones por parte de los socios iberoamericanos permite ya poner en marcha el proceso del lado europeo, sin aclarar la fecha exacta en que prevé su entrada en vigor. Aunque Von der Leyen no ha dado un calendario claro sobre el proceso, un portavoz comunitario ha aclarado más tarde en una rueda de prensa que la tramitación llevará "unos dos meses". A partir de las ratificaciones del otro lado del Atlántico, la Comisión intercambiará con ellos "notas verbales" para notificar la voluntad de que el pacto comercial entre en vigor de manera temporal y a partir de ese intercambio inicia la cuenta atrás de dos meses.

Tras la ratificación de Uruguay y Argentina, Von der Leyen confió en que Brasil y Paraguay "sigan pronto su ejemplo". "Y es una muy buena noticia. Porque demuestra la confianza y el entusiasmo de nuestros socios por impulsar nuestra relación y poner en marcha este acuerdo histórico", declaró, un pacto que aseguró que "abre innumerables oportunidades, reduce miles de millones en aranceles, y permite a nuestras pequeñas y medianas empresas acceder a mercados y escalas con las que antes solo podían soñar".

La Unión Europea y los países de Mercosur firmaron el pasado 17 de enero enero los acuerdos político y de libre comercio con los que las dos regiones culminaron casi 26 años de negociación y establecen un nuevo marco de relaciones, que sale adelante pese al rechazo del campo europeo y de media docena de países europeos, entre ellos Francia y Polonia.

La parte comercial de competencia exclusiva de la UE puede entrar en vigor de manera interina desde el momento en el que al menos un país del bloque del Cono Sur complete su propio proceso de ratificación, lo que ocurrió este jueves en Uruguay y Argentina.

La ratificación definitiva está pendiente del TJUE

La entrada en vigor definitiva para el conjunto de los acuerdos, sin embargo, requiere de un proceso de ratificación más complejo que pasa por la adopción por parte de los parlamentos de los Veintisiete y del consentimiento del Parlamento Europeo, que puede aprobarlo o tumbarlo, pero ya no modificarlo.

En el caso de la Eurocámara, ese voto está en el aire hasta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea resuelva el recurso remitido por una mayoría de eurodiputados respecto a la compatibilidad del pacto comercial con el Derecho comunitario, lo que paralizó de facto su ratificación. Se especuló con que Bruselas, ante esta decisión de la Eurocámara, pudiera retrasar su aplicación provisional, pero finalmente no ha sido así, entre otras cosas porque el propio Parlamento europeo aprobó recientemente las cláusulas de salvaguarda para la agricultura, es decir, paralización de las importaciones en caso de que se detecten daños en el sector europeo por caídas de precios o una entrada por encima de los cupos previstos de productos sensibles desde el cono sur.

stats