La economía de la eurozona crece un 1,5% en 2025 y supera las previsiones de Bruselas y el BCE

Registra un avance del 0,3% del PIB en el cuarto trimestre, mientras los expertos advierten de riesgos estructurales para los próximos ejercicios

El IPC se modera al 2,4% en enero por la luz y la gasolina

Varios billetes de cinco euros. / EFE

La economía del área del euro cerró 2025 con un crecimiento del 1,5%, tras registrar un avance del 0,3% del producto interior bruto (PIB) en el cuarto trimestre, según la primera estimación publicada este viernes por la oficina estadística comunitaria Eurostat.

En el conjunto de la Unión Europea, la actividad económica también se moderó en el tramo final del año, con un incremento trimestral del 0,3% entre octubre y diciembre, lo que situó el crecimiento anual del bloque en el 1,6%.

De este modo, la economía europea aceleró su ritmo de expansión respecto a 2024, cuando el PIB avanzó un 0,9% en la eurozona y un 1,1% en los Veintisiete, de acuerdo con los datos preliminares de Eurostat, que aún no desglosa las cifras por países para el conjunto del ejercicio.

Asimismo, el resultado final supera las previsiones de la propia Comisión Europea, que en noviembre revisó al alza sus estimaciones y situó el crecimiento en el 1,3% para la eurozona y en el 1,4% para la UE. También rebasa las proyecciones del Banco Central Europeo (BCE), que en diciembre elevó su pronóstico hasta el 1,4%, así como las del Fondo Monetario Internacional (FMI), que había anticipado un avance del 1,4% en 2025.

De cara a los próximos años, el BCE prevé una expansión del 1,2% en 2026 y del 1,4% en 2027, mientras que el FMI estima que el crecimiento se moderará al 1,3% este año antes de repuntar ligeramente en 2027.

España destaca entre las grandes economías

En el cuarto trimestre, España volvió a situarse a la cabeza del crecimiento entre las principales economías de la eurozona, con una expansión del 0,8% del PIB, dos décimas más que en el trimestre anterior.

Este avance fue muy superior al registrado por Alemania, cuya economía salió del estancamiento con un crecimiento del 0,3%, y al de Italia, que también creció un 0,3%, una décima más que entre julio y septiembre.

Por el contrario, en Francia el crecimiento se desaceleró hasta el 0,2%, tres décimas menos que en el tercer trimestre, mientras que Países Bajos mantuvo un ritmo estable del 0,5%.

Entre los quince Estados miembros con datos disponibles, solo Lituania superó el crecimiento español, con un aumento del 1,7%, seguida de España y Portugal (ambas con un 0,8%) y Finlandia (0,6%).

En el lado opuesto, Irlanda fue el único país que registró una contracción del -0,6%, mientras que Estonia se estancó (0%) y Hungría, Austria, Suecia y Francia crecieron cada uno un 0,2%.

Crecimiento con cautela

Para Bert Colijn, economista jefe de ING Research, el dato del último trimestre fue “ligeramente mejor de lo esperado” gracias a la aceleración del crecimiento en Alemania, España e Italia, lo que permitió compensar el menor dinamismo de Francia.

En su análisis, estos resultados apuntan a un posible crecimiento algo más sólido en los próximos trimestres, aunque advierte de importantes factores de riesgo. Entre ellos, destaca la incertidumbre del entorno económico internacional y la pérdida de competitividad de la eurozona, que podría convertir al comercio exterior en un freno para la actividad en 2026.

“Estas preocupaciones estructurales no se están abordando con la suficiente rapidez, lo que limita las perspectivas a largo plazo”, señala Colijn. No obstante, considera que el impulso interno de la economía europea debería ser suficiente para sostener una modesta aceleración del crecimiento, en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica y financiera.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último